ARTÍCULOS DE INTERÉS
AMOR Y SEXO - Algunas Consideraciones
LA SEXUALIDAD Y LAS ACTITUDES SOCIALES HACIA ELLA
LA SEXUALIDAD - Trastornos o disfunciones sexuales
AMOR Y SEXO - Algunas Consideraciones
La necesidad psicológica del contacto físico, tocarse, abrazarse, palparse y la respuesta tierna ante estos actos, es mayor y más intensa que la necesidad sexual. Además, el contacto físico ha sido denominado el eslabón perdido entre el amor y el sexo (Allem y Martin, 1971). Es más, el tocarse puede ser un ingrediente muy importante para eliminar el stress y la depresión general. Los seres humanos de todas las edades, pasados y culturas responden de manera más amistosa, amorosa y emocionalmente sana cuando han tenido la oportunidad de tocar o acariciar o de ser tocados o acariciados. Cuando hay ausencia de caricias o de contacto físico, actitudes marasmáticas o una sensación de "desgaste", pueden generarse comportamientos afectivos negativos (Kirkendall, 1980).
El coito no puede igualarse con la intimidad total, aunque por desgracia constituye simplemente una respuesta física, sino una afirmación madura de amor. "El sexo quitado de la influencia positiva de la personalidad total puede ser monótono, aburrido, carente de estímulo y posiblemente exento de toda existencia y materialización (Masters y Johnson, 1975). Cuando la intimidad de una pareja es sólo el sexo, quedan solos para que piensen y sientan, sus mentes y corazones no son involucrados en el acto del coito.
Se ha trazado una analogía entre la involucración del individuo en el trabajo y en el sexo. En el trabajo, hay los que usan las manos y les llamamos jornaleros. Aquellos que trabajan con manos y el cerebro se denominan artesanos. Y aquellos que trabajan con las manos, la cabeza y corazón, son llamados artistas.
En el coito, el sexo puede emplearse como una experiencia estrictamente física, una forma momentánea de comunicación o de autoidentificación. En un nivel más elevado, hay cierto grado de comportamiento mental y de comunicación verbal que se mezcla con la experiencia física. Al nivel más alto de sexualidad, las sensaciones físicas y las emociones se expresan libremente y se fusionan con la empatía y la sensibilidad hacia el compañero. Esto es la verdadera intimidad sexual (Fujimoto, 1972).
La madurez, la libertad, la interdependencia y la plenitud que pueden hallarse en las relaciones amorosas con compromiso han sido magistralmente descriptas por Kahlil Gibran (1923)."...deja que haya espacio en tu intimidad. Y permite que los vientos de los cielos dancen contigo. Ama a todos tus semejantes, poro no hagas un eslabón del amor. Dejadlo más bien que sea un mar moviente entre las orillas de vuestras almas. Llénense ambas copas, pero no se beba de una copa nada más. Dense uno al otro el pan, pero no comáis del mismo pan solamente. Cantad y bailad juntos, y estad gozosos, pero dejad que cada uno de vosotros esté solo. Así como están solas las cuerdas de un laúd aunque vibran con la misma música. Dad vuestros corazones, pero no os mantengáis en el interior de cada uno. Ya que la mano de la vida puede contener vuestros corazones. Y permaneced juntos pero no demasiado juntos. Ya que los pilares del templo se encuentran apartados. Y el roble y el ciprés no crecen en la sombra del otro".
EL SEXO Y EL DEPORTE
¿Es perjudicial para el deportista en cuanto a su máximo rendimiento atlético?
Este concepto fue ampliamente controvertido y aun en la actualidad hay entrenadores que temen que sus jugadores se vean disminuidos en su capacidad atlética si tienen un coito la noche anterior a la competencia.
Veamos la posición médica racional al respecto: durante la actividad sexual, la demanda de oxígeno por el músculo cardíaco es leve y la frecuencia cardíaca máxima no es demasiado elevada. Una relación sexual equivale en esfuerzo físico a subir dos pisos por la escalera (Di bianco, 1989). Por otra parte, la cantidad promedio de la descarga eyaculatoria es de cuatro centímetros cúbicos que significan en función de las proteínas y grasa contenidas en el semen, un valor calórico menor de 36 calorías. Por lo tanto, es evidente que una eyaculación normal no puede, en forma alguna, debilitar a un hombre (Clark 1969).
Todo lo expresado anteriormente no se aplica a conductas exageradas o excesivas, las que pudiesen ser perjudiciales a los efectos deportivos.LA SEXUALIDAD Y LAS ACTITUDES SOCIALES HACIA ELLA
Nuestros comportamientos y actitudes sexuales están considerablemente influenciados por nuestras creencias, pensamientos y percepciones sobre el sexo. La sexualidad es parte de nuestra herencia. Sin embargo, los seres humanos no conocen su sexualidad por instinto; deben aprender los tres aspectos básicos de la sexualidad: Emocional, Fisiológico y Psicológico.
Sin embargo, en la actualidad, una gran parte de esta educación sexual es inconsciente, se toma al azar de lo que dicen y ocultan padres y compañeros. Esto produce confusión, ignorancia y sentimientos de culpa. Algunos individuos incluso, han reprimido esta parte vital de su existencia. Una educación sexual apropiada, puede ayudar a ajustar la vida y romper este ciclo de ignorancia y culpa. La base de muchas de nuestras creencias sexuales, ya sean buenas o malas, correctas o incorrectas, proceden de la educación que recibimos en etapas tempranas de la vida. Esta educación, particularmente la religión y la historia, refleja conceptos milenarios que necesitan ser revisados a la luz de las circunstancias actuales. Aquellos individuos con actitudes rígidas e inflexibles, perpetúan este ciclo de culpa-ignorancia e incrementan la angustia de muchos individuos de nuestra sociedad. Es necesaria una actitud abierta, comprensiva y sensitiva para superar los prejuicios y el fanatismo a cerca de la sexualidad humana. Es importante estudiar las diferencias entre las culturas y entenderlas como tales - como diferencias - y no anteponer juicios de valor a comportamientos sexuales que se distinguen del nuestro.
Nuestros comportamientos y actitudes sexuales están considerablemente influenciados por nuestras creencias, pensamientos y percepciones sobre el sexo. Las exigencias y expectativas culturales al igual que las enseñanzas y doctrinas religiosas, ayudan a moldear nuestra actitud con respecto al sexo. Uno de los objetivos de crecer en sociedad es aprender a expresar adecuadamente nuestra sexualidad, sin la carga que representan las prohibiciones absurdas, o la ansiedad y culpas excesivas. En las últimas dos décadas, ha habido una creciente liberalización de las actitudes sexuales y un marcado despego hacia aquel criterio moral, que permitía más libertad en cuestiones sexuales al hombre que a la mujer. Por tanto, las actitudes sexuales maritales de mujeres y hombres adultos jóvenes, están convergiendo. Un hecho particularmente importante, es el surgimiento de mujeres que asumen actitudes igualitarias en la sociedad. Las investigaciones sobre el impacto de las influencias sociales y religiosas en las actitudes sexuales, han demostrado que la religión "per se" no ejerce influencia negativa sobre el comportamiento sexual, pero que la culpa relacionada con el sexo que se adquiere como resultado de una educación religiosa, puede llegar a afectar el comportamiento. Al parecer, los factores raciales no influyen en el surgimiento de diversas actitudes y comportamientos sexuales. Sin embargo, los factores políticos, económicos y religiosos, sí parecen producir diversos efectos. La persuasión publicitaria, la influencia del grupo de compañeros, y las imágenes sexuales de la televisión, también influyen en la formación de las actitudes ente gente joven. Las jóvenes crecen con la idea de que el atractivo físico es la clave para el reconocimiento, mientras que los jóvenes aprenden que la fuerza física y el éxito son los indicadores del atractivo entre los hombres. Al aceptarse estos criterios sesgados de masculinidad-femeneidad, los jóvenes con frecuencia se ven atrapados en ciclos viciosos de comportamientos derrotistas. Los padres pueden jugar un papel muy importante en la formación de las actitudes y percepciones sexuales de los niños a promover relaciones cercanas y amorosas al interior de la familia. Sin embargo, los padres en ocasiones, se van al otro extremo al esperar que sus hijos habrán de amoldarse a una ética sexual aun más conservadora que la de los propios padres.LA SEXUALIDAD - Trastornos o disfunciones sexuales
¿Son "rarezas" o situaciones comunes?; ¿Cuales son las más frecuentes en los hombres, y cuáles en las mujeres?; ¿Aparecen a cualquier edad, o solamente a edades avanzadas?; ¿Existen soluciones para estos y otros problemas similares?
Estos interrogantes son algunos de los muchos que frecuentemente se formulan en torno de este tema, a los que responderemos en este artículo, de manera introductoria al mismo.
Este tipo de problemas de salud, es de frecuente ocurrencia, pero no se comenta socialmente, como otros; considerados menos "comprometedores", dada la de "máxima privacidad" que se les otorga.
Los más frecuentes son:
A) En el hombre: "Disfunción erectiva" o "Impotencia" (Erecciones no satisfactorias o falta total de las mimas) y "Eyaculación precoz" o "Eyaculación retardada" (Problemas de Orgasmo y eyaculación).
B) En la mujer: "Anorgasmia" (Dificultad y/ o imposibilidad orgásmica) y Trastornos del deseo sexual (Disminución o ausencia del mismo). Pueden aparecer a cualquier edad, pero las causas de una misma disfunción pueden ser distintas en relación a la edad de aparición, (por ejemplo, la disfunción erectiva es más frecuentemente de fondo psicológico en los jóvenes y de causales físicas en los ancianos, existiendo situaciones intermedias en los adultos maduros.
Sin duda alguna, por medio de tratamientos breves llevados a cabo por profesionales especializados, quienes actúan sobre los padecimientos de acuerdo a sus naturalezas y causas, luego de realizar estudios específicos, mediante tecnologías y técnicas modernas, muy rápidos y precisos, los que por otra parte no ocasionan dolores o incomodidades físicas ni tampoco pudor, la mayor parte de estos padecimientos, se resuelven, con altos porcentajes de éxito.
Muchos trastornos del área sexual tienen sus causas en el no conocimiento cabal de la funciones sexuales, la falta de libertad intelectual y espiritual, que distorsionan la necesaria espontaneidad y distensión en cuyo clima es ideal que ellas transcurran, como así también, por la ausencia de una base adecuada de educación sexual, tan poco común en nuestra sociedad, que permita el conocimiento de la riqueza de posibilidades y matices para la realización de la sexualidad, más allá de las más limitada y simple genitalidad (la que solamente se ejerce a través de los órganos genitales).
Todo el dicho no estaría suficientemente dimensionado, si no dejáramos establecido que:
"El amor es el mejor afrodisíaco"




